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Email marketing para tiendas online: qué armar primero

El email es el canal que te deja volver a hablarle al que no compró sin pagar otra vez por el click. Qué armar primero: captura, flujos automáticos y campañas.

Por Franco Darget · · 8 min de lectura

El email marketing en una tienda online sirve para una cosa concreta: volver a hablarle a la persona que entró y no compró, sin pagar de nuevo por traerla. Por eso baja el costo de adquisición. Para que funcione necesitás tres piezas, en este orden: una forma de captar el email, flujos automáticos que trabajen solos y campañas que mantengan viva la relación.

La mayoría de la gente que entra a tu tienda se va sin comprar. No porque no le interese, sino porque todavía no se decidió. Volver a encontrarla con anuncios cuesta cada vez más. Escribirle por email es casi gratis.

Por qué el email baja el costo de adquisición

Pensá en lo que pagaste por cada visita. Un anuncio en Instagram o Facebook trajo a esa persona a tu tienda. Si se va sin dejar nada, esa plata se perdió. Si deja su email, podés contactarla durante meses sin volver a pagar publicidad.

Eso es lo que hacen marcas como Nude Project. Cuando entrás a su tienda, lo primero que te ofrecen es un descuento. Parece un regalo, pero en realidad están comprando tu email. Después te mandan lanzamientos, te muestran los más vendidos, te avisan de las promociones. Y cuando finalmente comprás, esa venta les costó mucho menos.

Cuando hablamos de las cuatro fugas por las que invertís en publicidad y no vendés, la última es justamente esta: no hacerle seguimiento al que se fue con interés. El email es la forma más barata de taparla.

Cómo captar emails: el pop-up que funciona

Sin lista no hay email marketing. Y la lista depende casi por completo de un solo elemento: el pop-up o formulario de suscripción.

Ofrecé algo que la persona quiera

El error más común es pedir el email a cambio de nada. "Suscribite a nuestro newsletter" no lo lee nadie. Tampoco funciona invitar a ser parte "del mundo de la marca". Cuando analizamos la tienda de Better Diabla, el formulario pedía justamente eso, y a la gente no le importa. Quiere un beneficio.

Lo que sí funciona:

  • Un descuento concreto. Un 10% en la primera compra es el punto de partida más usado.
  • Un botón que diga lo que recibís. "Recibir descuento" en lugar de "Suscribirme".
  • Una salida que haga pensar. En vez de la X para cerrar, un texto como "No quiero el descuento".

Hay marcas que van mucho más lejos. Smooche, una marca que vende 10 millones de dólares al año, ofrece un 60% de descuento a cambio del correo para después hacer seguimientos personalizados. No es para cualquier margen, pero muestra cuánto vale un email para ellos.

Otra opción es cambiar el formato del beneficio. Las palabras "va por nuestra cuenta" ("el envío va por nuestra cuenta") funcionan por aversión a la pérdida: la persona siente que el beneficio ya es suyo y no lo quiere perder. Vale la pena testearlo contra el típico "10% OFF".

Pedí poco y de a uno

Rare Beauty, la marca de maquillaje de Selena Gomez, recibe más de un millón de visitas por mes. Cuando miramos su pop-up, tenía un problema clásico: demasiado texto y demasiada fricción. Pedía el cumpleaños y el email juntos, y el botón decía "Continue". Eso le dice al usuario que todavía le vas a pedir más datos. Resultado: no lo completa.

Lo que mejor funciona hoy es otra secuencia:

  1. Arrancá con una pregunta. Algo como "¿Qué estás buscando hoy?". Engancha y te da información para segmentar.
  2. Mostrá un descuento sorpresa. La persona no sabe cuánto es hasta que avanza.
  3. Pedí los datos de a uno. Primero el email. Después, si querés, el teléfono.

Los flujos automáticos que tu tienda necesita primero

Un flujo es una secuencia de emails que se manda sola cuando alguien hace algo: se suscribe, deja un carrito, compra. Lo armás una vez y trabaja todos los días, de noche y los fines de semana. Cuando entra un cliente nuevo a Programon, configuramos siete flujos automáticos. Si recién empezás, estos tres van primero.

1. Flujo de bienvenida

Es lo que recibe la persona apenas deja su email. Nosotros lo armamos con siete emails, y cada uno tiene un trabajo:

  • El primero entrega el descuento prometido y presenta la marca.
  • Los del medio construyen confianza, explican el producto y responden las objeciones más comunes: si funciona, si es para mí, qué pasa si no me gusta.
  • El último genera urgencia para que finalmente compre, por ejemplo avisando que el descuento vence.

Calm, la marca de colchones, lo hace muy bien. Te ofrece un descuento exclusivo a cambio de tu correo, y después no te llena de promociones: te manda información relevante para tu compra. Cada email saca una duda de las que te frenan.

2. Carrito abandonado

Si tenés que elegir uno solo, es este. La persona que llegó hasta el carrito ya quería comprar. Solo necesita un empujón: recordarle qué dejó, responder la duda que la frenó, a veces un incentivo.

En el caso de Overnite Ink armamos bienvenida, carrito abandonado y post-compra desde cero. Hoy los flujos automatizados recuperan el 22% de los carritos abandonados de esa tienda.

3. Post-compra y recompra

Conseguir un cliente nuevo es caro. Venderle otra vez al que ya compró, no. El flujo post-compra existe para eso, y tiene dos tareas:

  • Pedir la experiencia. Un email que pide una reseña a cambio de un descuento exclusivo para la próxima compra. Te da prueba social y aumenta la probabilidad de que vuelva.
  • Recordar la reposición. Si vendés algo que se termina (alimento para mascotas, suplementos, cosmética), el email tiene que llegar antes de que se le acabe. Así la segunda compra es con vos y no con el primero que aparezca en Google.

Acá también entra lo que le ofrecés en esa segunda compra. Combos, complementarios y versiones superiores son las mismas palancas que usamos para aumentar el ticket promedio de una tienda online, y el email es el mejor lugar para mostrarlas.

Las campañas: qué mandar fuera de los flujos

Los flujos responden a lo que hace cada persona. Las campañas son los envíos que mandás a toda la lista, o a una parte: un lanzamiento, una promoción, una fecha como el Hot Sale.

Dos reglas para que funcionen:

Aportá algo además de la oferta. Después de un evento de descuentos fuertes, el error es dejar que esos compradores nuevos se enfríen. Lo que recomendamos es seguir con emails de valor de forma constante: cómo usar el producto, detrás de escena, novedades. Así no molestás, y aunque no abran todos, estás presente cuando decidan volver a comprar.

Diseñá el email para que se pueda comprar. El email de Rare Beauty tenía otro problema: había que scrollear muchísimo para encontrar el botón, el descuento estaba escondido y los productos ni siquiera tenían botón de compra. Una versión que funciona mejor pone el descuento arriba de todo, grande e imposible de ignorar. Después una sección educativa. Y cada producto con su propio botón para comprar.

Email marketing en productos de ticket alto

Si vendés algo caro, es probable que pienses que esto no es para vos. "Nadie va a dejar un producto de dos mil dólares en el carrito para que le mande un descuento del 10%." Y tenés razón: eso no funciona con un cliente premium. Muchas marcas de ticket alto ni siquiera usan carrito, van directo a un checkout rápido.

El error es usar el email como un supermercado. En el ticket alto el email no es para mandar ofertas, es para construir confianza.

El cliente con poder adquisitivo no compra por impulso. Puede tardar quince o treinta días en decidir el gasto. Si miró tu producto y se fue, la forma de seguir presente sin pagarle una fortuna a Meta es su bandeja de entrada. Durante ese tiempo, tu secuencia le muestra:

  • El detrás de escena y cómo se hace el producto.
  • La obsesión por los materiales o la calidad.
  • La historia de la marca.
  • Casos de otras personas que ya te compraron y confían en vos.

Cuando finalmente decide pagar, te compra a vos, porque fuiste el que le dio certeza.

Qué medir para saber si funciona

No te guíes por promedios de industria. Compará tu tienda contra sí misma, mes a mes. Estos son los números que miramos:

  • Crecimiento de la lista. Cuántos emails nuevos entran por mes en relación a las visitas. Si las visitas suben y la lista no, el problema está en el pop-up.
  • Ventas por flujo. Cuánto vende cada flujo automático. Si el de bienvenida no vende, revisá la oferta y las objeciones que responde.
  • Carritos recuperados. Qué porcentaje de los carritos abandonados termina en compra después del email.
  • Recompra. Cuántos clientes vuelven a comprar y cada cuánto. Esto alimenta el valor de vida del cliente (lo que te deja en todas sus compras, no solo en la primera), que es el número que define cuánto podés gastar para conseguir uno nuevo.
  • Atribución por código. Usá un código de descuento exclusivo para email. Así sabés con precisión qué ventas vinieron de ahí, sin depender de lo que te diga la plataforma de anuncios.

Conclusión

El email no reemplaza a la publicidad. La hace rendir más, porque cada persona que trajiste y no compró sigue teniendo una oportunidad. El orden es simple: un pop-up que capte, tres flujos automáticos (bienvenida, carrito abandonado y post-compra) y campañas que aporten algo además de la oferta. Si vendés caro, cambiá descuentos por confianza.

Armarlo lleva trabajo al principio y después trabaja solo. Si querés que alguien lo arme y lo mida con vos, eso es parte de lo que hacemos en Growth Studio. Y si querés que miremos tu tienda primero, pedí el diagnóstico y te decimos dónde se te están yendo los emails.

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